Puerto de Vega, un hermoso enclave pesquero, formado por una piña de luminosas fachadas, orientadas todas ellas hacia la estrecha y sinuosa dársena del puerto.




Hasta hace poco tiempo era un fondeadero de reducidas dimensiones, protegido tras viejos y potentes muros que conservan algo del carácter defensivo que debían  tener en los siglos XVI y XVII, cuando la presencia de piratas franceses e ingleses frente al litoral aconsejó la fortificación del poblado.

El puerto actual, con su moderna barra exterior y su estructura profundamente remoderada, ha perdido parte de su encanto pasado. A cambio, ofrece una imagen más cuidada y organizada, con espacios ajardinados en torno a los edificios costeados con capital indiano de la lonja y la cofradía de pescadores, lugares apacibles y soleados donde sentarse a contemplar las tareas veraniegas de descarga de los barcos atuneros.

Puerto de Vega Javier Seijas

Foto: Javier Seijas

Cualquier paseo por el entorno del embarcadero nos llevará a recorrer callejuelas empedradas que discurren entre viviendas abuhardilladas de dos o tres plantas, entremezcladas con algunos edificios más vistosos y de aspectos más antiguos.

En cualquier caso, no debemos de dejar de visitar el mirador construido sobre el lado occidental de la bocana del puerto, un lugar que nos habla sobre el pasado ballenero de Puerto de Vega y que puede ilustrar la completa visión que nos ofrece de la localidad su Museo Etnográfico, ubicado en la casa de cultura.

Al mismo tiempo, el mirador ofrece una buena visión de la villa marinera, sobre la que se destaca la iglesia parroquial de Santa María, un llamativo templo barroco precedido por dos torres cuadradas tan altas como la fachada y rematadas en sendas cúpulas de chapitel de pizarra. Sin duda, se trata del edificio más importante de Puerto de Vega, que conserva en su interior un valioso conjunto de retablos y un órgano barroco.

Si estas interesado en disfrutar de unos días en Puerto de Vega, échale un vistazo a estos alojamientos.