Tapia de Casariego no destaca por sus monumentos, sino por la tranquilidad que se respira en sus calles y, sobre todo, por el atractivo de su puerto de mar, rodeado de restaurantes marineros con terrazas especialmente animadas en las noches de verano.

Tapia de Casariego




Es éste el punto de reunión de la localidad, el sitio mas adecuado para que los vendedores ambulantes ofrezcan sus artesanías, el lugar de partida para asomarse al extremo de los espigones y contemplar algunos de los mejores atardeceres de la costa asturiana. Es también la ubicación de una pintoresca capilla incustrada en la roca, iluminada desde el ocaso y rodeada por una mata de madreselva de olor dulzón.

Su paisaje, sus playas y su ambiente marinero hacen de Tapia de Casariego uno de los enclaves más hermosos de la costa Asturiana.

El puerto de Tapia de Casariego está instalado al fondo de un entrante de mar cerrado con espigones pero también protegido por el castro de cima aplanada que sirvió de emplazamiento en 1859 para el faro, el más occidental del litoral astur.

Para llegar a él se construyó un dique que ahora se continua en una larga barra extarior. Desde aquí se puede subir hasta lo alto del acantilado, a la zona ajardinada de la ermita de San Sebastián, antigüo santo protector contra la peste. De todos modos, el mejor paseo que tiene la villa es el parte del fondo de la dársena por escalinatas y caminos peatonales para recorrer toda la fachada occidental del promontorio de Tapia de Casariego, pasando por el evocador mirador de Os Cañóis.

Al final del recorrido se llega a la playa de A Ribeiría, que no es más que la explanada exterior que descubre la marea en la playa de los Campos, el esplendido arenal que desarrolla en torno al estuario del río Anguileiro.

tapia de casariego

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