Visitar Avilés,  la ciudad medieval de Asturias

Avilés esconde un casco histórico tan seductor como inesperado, con una interesante arquitectura popular, que recrea en algunas calles la más genuina atmósfera del siglo XVII.

Buena muestra de ello son los curvilíneos callejones de Galiana y Rivero, flanqueados por viviendas estrechas y alargadas que invaden la calzada mediante sugerentes soportales.

plaza espana aviles

Un inmejorable punto de partida para visitar Avilés es la Plaza de España, un amplio espacio peatonal rodeado de balconajes y soportales.

Destaca el elegante pórtico de la casa consistorial, dos notables casonas barrocas prestan su fachada a la plaza. Una de ellas, situada en el arranque de la calle Rivero, es el palacio de Llano Ponte. La otra es el Palacio de Ferrera, que hace esquina con la calle San Francisco por medio de una torre.

Palacio de Ferrera

Palacio de Ferrera

Podemos comenzar nuestro recorrido por la calle San Francisco. Donde ya existía en el siglo XVI una fuente dedicada al mismo santo, adosada a un muro en el que aparecen esculpidos varios mascarones de los que mana el agua. También se encuentran los escudos de armas del concejo de Avilés y de la Casa de Austria.

Por detrás del aljibe se levanta la cara norte del templo de San Nicolás de Bari. Quizás lo más interesante sea las muestras de escultura gótica y el claustro de principios del siglo XVII.

Iglesia de San Nicolás

Iglesia de San Nicolás

Por delante de la iglesia de San Nicolás, la vía peatonal de San Francisco se expande en una plazuela, a la que se abre el recargado palacio modernista de Balsera, antes de continuar bajo los soportales barrocos de la calle Galiana. La calle Galiana es típica por los bares y restaurantes que la conforman y la hacen una de las principales zonas de ocio de la villa.

De regreso a la plaza del ayuntamiento, podemos utilizar las calles de tradición medieval de la Ferrería y la Fruta. Donde recorreremos el apretado conjunto de viviendas del barrio de La Villa, antigua morada de mercaderes y artesanos.

Visitar Avilés es descubrir una villa de origen medieval y de gran tradición marinera que posee un casco histórico jalonado de palacios, jardines, fuentes, iglesias… que le confieren una atmósfera única.

Entre ellas se disponen algunas edificaciones especialmente interesantes. La Casa Baragaña, un bonito ejemplo de arquitectura civil gótica. Mucho más aparente es el palacio de Camposagrado.

Cerca del gran edificio palaciego, esta la iglesia de los Padres Franciscanos, con su portada románica testigo de sus orígenes.

Para visitar el templo mejor conservado de Avilés tenemos que ir al barrio de Sabugo. Para ello podemos utilizar la calle de la Cámara, principal arteria comercial de la ciudad, que sale al oeste de la plaza del ayuntamiento.

A mitad de camino entre los dos barrios ancestrales, se construyó en la segunda mitad del XIX la hermosa plaza de los Hermanos Orbón, cerrada entre viviendas y comunicada con las calles inmediatas a través de cortos pasadizos.

plaza del Carbayo

Plaza del Carbayo

Ya en Sabugo, la iglesia de Santo Tomás, situada en la plaza del Carbayo. Presenta la estructura característica de los templos románicos, con una sola nave comunicada con la cabecera semicircular a través de un arco de triunfo apuntado.

Al exterior lo más llamativo son las dos portadas ricamente ornamentadas y destacadas de la pared en un cuerpo cubierto por un breve tejadillo.

Podemos finalizar nuestra visita por Avilés para conocer el destacado teatro neobarroco de Palacio Valdés.

Como verás visitar Avilés es descubrir una villa con un enorme patrimonio y un casco histórico de ensueño.